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CASAS QUE DECORAN


Nada mas entrar en la Escuela de Arquitectura los profesores te preguntan: "¿sabes cómo reconocer a un arquitecto por la calle?, siempre va mirando hacia arriba". Y es cierto.

Yo no sé si es intrínseco o si he adquirido la costumbre mientras estudiaba. Porque al principio te obligan a mirar pero luego ya no lo puedes evitar. Esa manera de observar tu entorno forma parte de ti. Ejerzas la profesión o no.


Pues a base de mirar hacia arriba he descubierto muchas cosas. Una de ellas y que disfruto mucho es el tacto de la gente. ¿Nunca te ha pasado que vas caminando por la calle y sin darte cuenta hay algo que te hace girar la cabeza y fijarte? ¿Alguna vez te ha pasado con la ventana de una casa, la puerta  o el buzón? ¿Has sonreído al pensar qué bonito, quién vivirá ahí?. Seguro que sí.


La decoración te permite disfrutar de algo que pocas disciplinas ofrecen: mejorar tu estado de ánimo. ¿Lo twiteas?


Y de eso he venido a hablarte hoy, de cómo puede cambiar tu percepción de un lugar gracias a la decoración. Una de las cosas que me gustan de los centros históricos es la buena conservación de las casas y edificios antiguos. Los alegres colores con los que normalmente están pintadas las fachadas, las ventanas antiguas, las zonas verdes, los materiales que muestran el paso del tiempo. Todas disfrutamos de esos paseos en los que los ojos brillan, la mente se inspira y la sonrisa se asoma al principio tímida, al final grande y satisfecha de tanta belleza.

No todas tenemos la fortuna de vivir entre calles de esas características. Sin embargo, si te paras un momento en tu pueblo o barrio y miras hacia arriba te aseguro que te sorprenderías de la cantidad de amor que hay puesto en la mayoría de las casas que te rodean. A veces hasta por fuera de los negocios.

A mí eso me hace sonreír. Me anima, hace que el recorrido de casa al supermercado sea todo un paseo: Sensaciones.



Una mirada, una visión: la infancia. De repente tu camino se convierte en un viaje al pasado. Te acuerdas de tu habitación, tus juguetes, tus aventuras, tus hermanos si los tienes. Miles de experiencias acuden a tu mente como un flash y sonríes. O quizás lo haces porque estás gestando una vida y tu mente empieza a fantasear en cómo será tu bebé cuando nazca y qué cortinas elegirías tú para su ventana. Una ventana que llenará de luz una cuna preciosa y con el tiempo su primer escritorio.


El desgaste de una pared que en su uniformidad tiene una belleza que sólo el paso del tiempo proporciona. 

Cuando alguien pone cariño en adornar su ventana no sólo está solventando la falta de unas vistas mejores sino que está adornando tu camino. Convirtiéndolo en un paseo. Porque no es lo mismo caminar por una calle llena de edificios de persianas cerradas que poder percibir el cariño de alguien que cuida de su casa no sólo por dentro sino también por fuera. Y de paso te regala a ti una experiencia o una explosión de recuerdos o deseos.

No hace falta ir a pasear a lugares turísticos para encontrar ilusión o cosas bonitas alrededor. Es verdad que en esos lugares normalmente la energía es distinta y la gente cuida más sus fachadas. En algunos sitios incluso es un requisito legal. Pero en cada barrio, en casi cada calle habrá algún detalle que, independientemente de que sea el que te gustaría tener en tu casa o no, te gustará porque te contará algo de quien vive dentro.


Incluso en las zonas más humildes, donde la fachada casi ni permite poner ningún adorno o la edad de sus propietarios les lleva a dedicarle su tiempo a otras cosas. Esos edificios construidos para dar cobijo a tantas familias trabajadoras y que tienen tantos años que ya ni se los cuida. Consiguen revivir con propuestas locales que, omitiendo el hecho de que muchas veces el arreglo es más para el visitante que para el residente; fomentan la participación ciudadana y el arte urbano. Eso querida lectora también es decorar.


A mi me encanta caminar. De hecho una de las cosas que más me gusta de vivir en una ciudad llana (y que ahora mismo echo mucho de menos) es la posibilidad de desplazarte a pie. Salir con tiempo de poder mirar al cielo e ir leyendo el barrio. Incluso de inventarme historias por el camino con los detalles que me voy encontrando. 

O simplemente mirar, observar, ver. Porque lo bonito le alegra el día a cualquiera. 


Mi casa no tiene contraventanas de madera, tampoco una fachada preciosa. Tenemos un balcón donde me encanta tumbarme cuando hace calorcito a sentir el sol en la cara y a mi perro en los pies. Afortunadamente es exterior y lo que sí tiene es la posibilidad de embellecer el paseo de alguien. 

Tanto me gusta disfrutar de los detalles que me voy encontrando que he decidido aumentar esta sensación. Ya no solo me alegrará la vista el cuidado que ponen mis vecinos sino que tendré un motivo por el que sentirme en casa incluso antes de poner un pie dentro. Y de paso, si alguien alguna vez se anima a mirar arriba espero que también sienta un poquito de amor y le saque una sonrisa.


Soy una fanática de las frases con buena energía. Tengo una libreta donde voy apuntando las que más me gustan. La mayoría son largas así que no servirían para esto a no ser que viviera en un bajo. 

Por el momento no tengo detalles en el balcón, ya llegarán. Pero como siempre digo las posibilidades son muchas. En mi caso podía hacer algo en unas de las ventanas que no significara poner cosas a la intemperie, hacer agujeros o colgar plantas. Tenía por casa un aerosol de esos que se usan para poner motivos navideños en las ventanas o los escaparates y pensé en poner un mensaje. 



Así que esta es mi aportación. Mi manera de decorar la calle y conseguir cambiar el estado de ánimo de quien lo lea gracias a la decoración.

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Y tú, ¿también llevas tu mirada arriba?

¿Te gusta descubrir estos detalles en tus paseos?

¿Crees en el poder de la decoración? 

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6 comentarios:

  1. Es un detalle precioso. En Sevilla tenemos la suerte de ser una ciudad que se puede disfrutar al aire libre prácticamente te todos los días del año y los paseos forman parte de mi rutina diaria. Siempre hay algo que me llama la atención pero ahora estaré mucho mas pendiente de descubrir estos detalles.;)
    Besitos y feliz semana.

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    Respuestas
    1. Sevilla es una de las ciudades pendientes de mi lista, pero no en verano jejeje. Es una fortuna vivir en un sitio con tanta historia y tanto que ver. Pues anímate a compartirlo conmigo si encuentras algo fuera de lo común. ¡Estaré encantada de verlo! Feliz semana Isabel y gracias por pasarte a leer. Un abrazo.

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  2. Que detalles se pueden ver me ha encantado el post!!besos

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    Respuestas
    1. Qué bueno verte por aquí de nuevo, me alegra mucho que te haya gustado. A ti también te gusta ir mirando? Un abrazo.

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  3. Qué artícula tan inspirador, Nazaret ^_^
    Yo estos días estoy sorprendida porque he descubierto rincones muy bonitos cerca de mi casa que cambian por la noche y que precisamente es en la oscuridad cuando ha destacado su magia. También recuerdo un día que fui caminando por Triana mirando hacia arriba, hacia los balcones, y me enamoré de un par de ellos. Ahora, cada vez que camino por esa calle, lo hago de manera diferente, disfrutando mucho más.
    Tu detalle de decorar tu ventana para alegrar el camino a los demás me parece fantástico. Yo tengo un prisma, pero me animaré a hacer algo diferente en ese sentido.
    Ah! Y esos carteles de la calle Zaragoza también me enamoraron la primera vez que los vi.
    Un abrazo!

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    Respuestas
    1. Irtha, ¡bienvenida!

      Qué ilusión que te haya gustado el artículo. Muchas gracias. Sí, a veces nos olvidamos de que no todo está en el suelo o a la altura de la vista. Y que, incluso, fuera de esos límites hay mucha más belleza.

      El detalle de mi ventana ya va a cambiar, he conseguido mantenerlo al limpiarlas durante todos estos meses. Pero ya va siendo hora de hacer otra cosa. ¿Un prisma? Qué curioso, me cuesta imaginarlo. Seguro que es un detalle muy bonito :)

      Mil gracias por pasarte y animarte a comentar.

      ¡Un abrazo grande!

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